"Todos deben considerar a San Pablo
como padre, maestro, modelo y fundador.
Él lo es de hecho. Por él la Familia Paulina
nació, él la alimenta, y la hace
crecer, de él aprende el espíritu."
AD nº2
Nuestro Fundador fue un hombre apasionado
por San Pablo. Sus cartas y su figura sirvieron
de inspiración, no solamente para
él, si no para cada miembro de la Familia
Paulina.
Apóstol de la Palabra, Pablo jamás
conoció a Jesús, el carpintero
de Nazaret. Su experiencia de conversión
fue escuchando la voz del Resucitado. Por
eso se sentía totalmente en deuda
con aquel que lo amó y se entregó por él.
De lo único que se mostrará orgulloso
es de ser Apóstol del Evangelio,
mensajero de la Buena Nueva de salvación.
Apóstol universal, se hizo todo para
todos. Jamás negó sus raíces
judías, pero tuvo la mentalidad amplia
para saber lanzarse a las fronteras del
mundo. Reconoció en cada cultura
la semilla de la Buena Nueva y quiso compartirla
con todas las personas.
El año 2008-2009 fue declarado por el Papa Benedicto XVI como año paulino. Ya que se celebraban los
2.000 años de su nacimiento. Fue un
momento de gracia para nuestra Congregación
y para toda la Iglesia, pues se redescubrió (y se sigue redescubriendo)
la presencia de este apóstol apasionado
por Cristo y por las personas, capaz de
vencer todos los desafíos externos
e interiores, pues sabe en quien ha puesto
su confianza. |