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En la imagen de María Reina de los Apóstoles, ella sostiene a Jesús niño, por delante, en un claro gesto de entrega. Pues, los acontecimientos guardados en su corazón, enseñaron a María el secreto del Reino. En la humildad y el silencio, la vida que se entrega y se da por amor, da frutos, crece y transforma. El mayor deseo de toda persona es sentirse amada y aceptada, y sólo lo conseguirá cuando rompa las redes de egoísmos e idolatrías. Aquella jovencita que corrió por los cerros de Judá para estar con su prima bien lo sabía. Por esto es Reina y maestra del apóstol. Aquél que es enviado por el Señor debe tener corazón grande para dar a todos. El anuncio jamás excluye, es signo de amor y caridad, construcción del Reino que en lo escondido crece.
El Beato Padre Santiago Alberione siempre recomendaba rezar el rosario. En cada misterio contemplamos la vida de Jesús con los ojos de aquella que más lo comprendió y se convirtió en su discípula. |
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"A este mundo pobre y orgulloso no se le puede dar ninguna riqueza más grande que Jesucristo. María le dio al mundo la gracia en Jesucristo; y sigue ofreciéndoselo en los siglos. Ella es mediadora universal de la gracia, y en este oficio es madre nuestra. El mundo tiene necesidad de Jesucristo, Camino, Verdad y Vida. María lo da por medio de los apóstoles y de los apostolados, que ella suscita, forma, asiste y corona de frutos y de gloria en el cielo."
Santiago Alberione Fundador de la Familia Paulina. |
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