Indica la universalidad de la misión paulina, según la amplitud de horizontes dada por su fundador
Santiago Alberione: "Sus confines son los confines del mundo" Y también la disponibilidad de las Hijas de San Pablo para ser misioneras en todos los lugares y para tener en el corazón de toda la gente: "Vayan a todo el mundo y prediquen el Evangelio a todos los hombres" (Mt 16, 15)
El mundo no está diseñado de modo plano ni gravoso, sino que es inclinado y dinámico. No está definido en sus líneas. Eso indica el devenir y la contínua búsqueda; un mundo que tiene la necesidad de la contribución de todos para construirse a pleno.