El Papa Benedicto XVI declaró “Año de la Familia” al año que va desde octubre de 2011 a octubre de 2012, para que se revalorice del don que es la familia para la construcción de una sociedad y en la formación de personas sanas.
“La familia ha sido instituida por Dios, no es invento humano, por eso Él mismo quiso que su Hijo eterno, a quien confió la salvación de la humanidad, fuera concebido, naciera, creciera y se educara en el seno de una familia. No quiso recurrir a ninguna excepción, sino que respetó y reconfirmó su propio plan a la hora de concretarlo en favor nuestro.
La evangelización del mundo depende en gran parte de la ‘Iglesia Doméstica’. En nuestros días, como sucedió en tiempos pasados, el eclipse de Dios, la difusión de ideologías contrarias a la familia y la degradación de la ética sexual, están vinculados entre sí, y todo complota contra la dignidad y felicidad humanas. De hecho la familia es el ‘camino’ de la Iglesia porque crea el espacio humano para el encuentro con Jesucristo.
La familia, fundada en el sacramento del Matrimonio, refleja y presenta a la Iglesia como comunidad salvada y salvadora, evangelizada y evangelizadora. Así como la Iglesia está llamada a acoger, irradiar y manifestar en el mundo el amor y la presencia de Cristo, así los cónyuges lo hacen por medio de la entrega mutua, la procreación generosa y responsable, el cuidado y educación de los hijos, el trabajo y las relaciones sociales, la atención de los necesitados y la participación de actividades eclesiales y civiles.
La familia es riqueza para los esposos, bien insustituible para los hijos, fundamento indispensable de la sociedad y comunidad vital para el camino de la Iglesia. Hay ámbitos, como la educación en el amor de los niños, adolescentes y jóvenes, la preparación de los novios para el matrimonio como un itinerario de fe, la formación de los jóvenes esposos, la asociación con fines caritativos, educativos y de compromiso ciudadano, etc., en los que urge el protagonismo de las familias cristianas en colaboración con los sacerdotes y bajo la guía del obispo y el Papa.” Mons. Luis Urbanc, obispo de Catamarca, Argentina. (www.aica.org)
“Podemos constatar la alegría de las familias cristianas en la vivencia de su vocación matrimonial. Señalamos algunos de los aspectos positivos testimoniados en las familias y que son plenamente rescatados a pesar de los embates que reciben a diario. Como ejemplo digno se pueden mencionar el testimonio de jóvenes que piden el sacramento luego de una buena, sistemática y conciente preparación prematrimonial.
Estos matrimonios asumen: la convicción y la defensa inclaudicable del sacramento del matrimonio; cuidan de la vida en todas sus etapas, desde su concepción hasta la muerte natural; mantienen el valor y la práctica de la paternidad/maternidad responsables; dan testimonio de vida cristiana cotidiana; cumplen con los roles familiares a pesar de la presión existente como consecuencia de la ajetreada vida actual o de las asechanzas de nuevas ideologías. Estas familias evangelizadas y que viven la fe cristiana en su hogar, como pequeña Iglesia Doméstica, se abren a la experiencia familiar de la oración, de la lectura de la Palabra de Dios, la participación en la vida sacramental de su comunidad. Se convierten así, a su vez en evangelizadoras.
Como dice Aparecida “En nuestra condición de discípulos y misioneros de Jesucristo, estamos llamados a trabajar para que las amenazas contra la institución familiar sean transformadas y la familia asuma su ser y su misión en el ámbito de la sociedad y de la Iglesia” (DA, 432).
Algunos medios de comunicación banalizan o relativizan el rol de las familias. Insisten en su imagen desdibujada del tipo de familia: proponen la infidelidad matrimonial, la homosexualidad, y la violencia intrafamiliar. Se constata un número cada vez mayor de separaciones y divorcios. Persiste la mentalidad abortista, el feminismo exacerbado, el relativismo moral. Lamentamos la ausencia prolongada por la migración del padre o de la madre, o de ambos, por razones económicas principalmente, porque los niños, adolescentes y jóvenes con frecuencia son criados por otros familiares o viven abandonados a su suerte. Deploramos todo tipo de violencia y las agresiones físicas, sicológicas y hasta víctimas fatales que se cometen dentro del hogar porque no son expresión de amor sino de egoísmo y hasta de perturbaciones síquicas.” Asamblea de los obispos del Paraguay. (www.episcopal.org.py)
VII ENCUENTRO MUNDIAL DEL SANTO PADRE CON LAS FAMILIAS
En el marco del Año de la Familia se llevará a cabo en Milán, Italia, el encuentro mundial de las familias con el Papa, que se realiza cada tres años para celebrar el don divino de la familia.
Será del 30 de mayo de 2012 al 3 de junio de 2012, y el lema es: “La familia: el trabajo y la fiesta”.
Centenares de miles de familias de los cinco continentes se reunirán para rezar, dialogar, aprender, compartir y profundizar el papel de la familia cristiana como Iglesia doméstica, base de la evangelización.
Respecto al tema del Encuentro, Benedicto XVI recordaba que “el trabajo y la fiesta están íntimamente relacionados con la vida de las familias: condicionan sus elecciones, influyen en las relaciones entre los cónyuges y entre padres e hijos, inciden en la relación de la familia con la sociedad y con la Iglesia. La Sagrada Escritura nos dice que familia, trabajo y día festivo son dones y bendiciones de Dios para ayudarnos a vivir una existencia plenamente humana”.
Para más información visitá el sitio web: www.family2012.com

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